Entre humo y metrallas
Recuerdo a Silvio Rodríguez, a sus cánticos relajantes para mi cuerpo. Cómo dormían mis peces todas las noches gracias a él.
Nace el sol en mis ojos, el entorno está en silencio, me rechinan los tímpanos de tranquilidad. Me creí muerto. Que mareo instantáneo es el dolor en mi cabeza, me hace adormecerme levemente. Fueron largos esos momentos en donde los cartuchos agobiantes descargaban el sonido de los armamentos fundiéndose en personas. Sentado sobre mis nalgas inconscientes, aún adormecidas veo alrededor los tiempos nebulosos. No distingo si es mar el cielo o si esta paz está muerta conmigo. Apenas puedo fruncir mi cara, adolorido posa mi mano en mi vientre.
Con la vista en el cielo:¿Es esa forma sombreante en el cielo un ruido traído por el águila bélica?, repentino es el miedo que me genera esa sombra aérea que desde arriba vomita calamitosos hechos. Intento levantarme de esta dura tierra que parece atarme al núcleo del mundo, nunca estuve tan pesado de caderas, que desesperanza. Oigo el pitido creciente en descendencia que trae desgracia y mi cuerpo no ha de responder. Mi voz se quiebra,¡estoy a punto de explotar de miedo y desesperación!. Justo antes del contacto de la bomba con el suelo me agazapo.
Cuerpo a tierra yace mi cuerpo rogando a mis dioses el errar de estos vómitos explosivos. Oh, ¡esta no es una compañía que alguien ha de anhelar ni en su más pésima depresión!.
Las lágrimas se vierten ardientes, me hidratan dándome esperanzas. Ya no podré caminar, ya no podré correr ni besar firme sobre mis piernas. ¿Quién me sostendrá ahora frente a los atardeceres tardíos, espero que tú peines estas viejas alas que ahora como una gaviota me dirigirán al sol. Me voy, destrozado. No quiero estar en un sepulcro en el mismo lugar que odian todo lo colonizan, dejo a mis muertos. Basta de seguir escuchando las metrallas bajo la luna. Por mi gente resistiré y llegaré cual lagarto al lugar donde esto finalizará. Soy la estrella reptiliana que disparará el tiro final.
Me tiembla la mandíbula, las manos , el vientre. Como última voluntad subiré estoy sobre el podio. ¡Por mi lugar, mi nación, por los caídos!.
-"Debemos todo a estos guerreros, gracias a ellos fuimos defendidos.Yo solo Fui el encargado de acabar con el enfrentamiento, de traer las nuevas. Mis compañeros difuntos, que en pozos se abrazan dormidos, felices se fueron con la idea de la victoria. Aún no hay flores en esas tierras ,pero nacerán frutos verdes.
Mi cuerpo firme quemándose al sol sobre el podio, los días de hermandad junto a mis compañeros militares marchando a defender a nuestra preciosa nación.
Mi último suspiro es el himno que desde mi nacimiento vuela y volará por sobre el casco que llevo; patriota.
En subsecuente a este relato hice una escena sobre los caídos en Malvinas. No escuche mucho de este Artista pero lo poco que oí me impulso a la creatividad.
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